El día a día de las familias es, a menudo, una carrera de fondo. Por lo tanto, la hora de hacer los deberes puede convertirse en un gran foco de tensión en el hogar. Como padres, queremos ayudar a nuestros hijos de la mejor manera. Sin embargo, a veces no sabemos cómo hacerlo sin caer en la insistencia constante o en la frustración.
En Aprova creemos que el secreto no es estudiar más horas. Al contrario, la clave real es estudiar mejor. Para lograrlo, debemos crear rutinas y un entorno que fomente la autonomía de los alumnos. A continuación, te dejamos cuatro pautas prácticas que aplicamos en nuestro centro. Podrás replicarlas hoy mismo en casa:
En primer lugar, es importante analizar dónde trabajan nuestros hijos. Por eso, empecemos por el entorno:
1. Prepara un espacio libre de distracciones
En primer lugar, el espacio de trabajo sí importa. Busca un lugar fijo y que esté bien iluminado. Además, es fundamental que este rincón esté libre de elementos que distraigan al alumno. Durante el tiempo de estudio, el teléfono móvil debe estar fuera de la habitación. Por supuesto, solo se permitirá si es estrictamente necesario para la tarea escolar.
2. Utiliza bloques de tiempo cortos
En segundo lugar, mantened el foco con tiempos controlados. Mantener la atención durante dos horas seguidas es imposible para los más jóvenes. Por eso, es mucho más efectivo trabajar en bloques de 25 o 30 minutos enfocados. Después, incluye un pequeño descanso de 5 minutos para estirar las piernas o beber agua.
3. Diseña una planificación visual clara
En tercer lugar, anticiparse a las fechas es vital. Utilizar una pizarra blanca o un calendario mensual visible ayuda mucho. De este modo, los alumnos ven venir los exámenes y las entregas de trabajos. Si divides un examen grande en tres pequeñas sesiones a lo largo de la semana, reducirás drásticamente la ansiedad de última hora.
4. Acompaña a tus hijos desde la autonomía
Por último, guiar no significa hacerles la tarea. En efecto, es mucho más útil hacerles preguntas en lugar de darles las soluciones directamente. Por ejemplo, puedes decir: "¿Dónde crees que está el error en esta operación?" o "¿Qué te pide exactamente este enunciado?". Así, ellos mismos activan su pensamiento lógico.
Te ayudamos a conseguirlo
Aprender a organizarse es una habilidad para toda la vida. En nuestra academia no solo resolvemos dudas de las asignaturas. Además, trabajamos codo con codo con cada alumno para que descubra su propio método de aprendizaje. De esta forma, ganará confianza y aprenderá a volar solo. Si notas que la rutina escolar se os está haciendo cuesta arriba, ¡estamos aquí para ayudaros!
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